Resolviendo situaciones profesionales · Las posiciones perceptuales

´Resolviendo situaciones profesionales. Las situaciones perceptuales’ es otra de mis entradas publicada en el sitio web del Consejo General de Abogacía Española CGAE, blog Gestión y coaching, en el que colaboro con otros extraordinarios compañeros, intentando aportar el mayor valor para la profesión.

La técnica de las posiciones perceptuales es una técnica de programación neurolingüística (PNL) que tiene como objeto resolver conflictos. Las distintas percepciones nos permiten reflexionar sobre el comportamiento propio, su interacción con los demás y obtener mayor información.

Podemos ver cualquier cosa desde cualquier punto en el espacio, cada punto de vista nos dará información y provocará sentimientos diferentes sobre una situación concreta. Cuando vemos algo desde nuestro punto de vista hablamos de “asociación”. Esto es, percibimos el mundo usando nuestros propios canales sensoriales, nuestro propio mapa. Si nos vemos en la escena hablamos de “disociación”, lo que nos permite distanciarnos de nuestros propios sentimientos.

Ésta técnica la utilizo con bastante frecuencia tanto cuando voy a abordar una negociación, como cuando estoy trabajando el planteamiento de una demanda o cuando estoy preparando una vista importante. Es divertido practicarlo con distintas sillas, lo que además nos permite centrarnos mejor en cada una de las posiciones que queremos traer al caso.

Puedes continuar leyendo el artículo en este enlace al Blog Gestion y Coaching del CGAE.

Tiene un enfoque muy práctico, te divertirás experimentándola y finalmente obtendrás un gran provecho, te lo aseguro.

Ya me lo cuentas ¡¡¡

Cristina Ruiz Por Cristina Ruiz
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Cristina M. Ruiz Pérez

Abogada · Consultora en Creatividad Innovadora.

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La rueda de la vida para los objetivos profesionales del abogado

´La rueda de la vida para los objetivos profesionales del abogado’ es una entrada que tengo publicada en el sitio web del Consejo General de Abogacía Española CGAE, blog Gestión y coaching, en el que tengo el honor de colaborar habitualmente, intentando aportar el mayor valor para la profesión.

En este artículo trato de aportar un granito más, de la mano del coaching, en esta lucha por conseguir los objetivos profesionales y las metas personales.

Se trata de comprobar que el objetivo que te has planteado está bien formado, esto es:

  • por un lado, que no sólo puedes conseguir el objetivo, sino que, además,
  • cuando lo consigas, dicho objetivo no interferirá problemáticamente en otras áreas de tu vida.

Para conseguir objetivos y metas en vida personal una herramienta conocida y muy utilizada en coaching es la ‘rueda de la vida’, que puede aplicarse a en el ámbito profesional como ‘La rueda de la vida para objetivos profesionales‘, con la que conseguiremos tener una visión general y global de nuestra vida e identificar posibles desequilibrios.  El ser consciente de éstos nos permitirá definir nuevamente objetivos que contribuyan a mejorar el área más débil. Además, conseguiremos un engranaje perfecto facilitando que ‘la rueda’ gire, lo que significa él éxito en la consecución de nuestros objetivos profesionales, y también de nuestras metas personales, que indudablemente deben ir ligados.

Puedes continuar leyendo el artículo en este enlace al Blog Gestion y Coaching del CGAE.

Tiene un enfoque muy práctico, seguro que te resultará de gran utilidad.

Ya me lo cuentas ¡¡¡

Cristina Ruiz Por Cristina Ruiz
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Cristina M. Ruiz Pérez

Abogada · Consultora en Creatividad Innovadora.

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Chester · Creando un ambiente empático.

En una entrada anterior hablaba de ese cafelito que nos ayuda en la consecución de nuestros logros diarios.

Pues bien, os cuento algo más.

Después del verano pasado decidí hacer un cambio de distribución en el despacho. Lo principal era mi mesa de trabajo y mis sillones confidentes. Detrás de mí y sólo para ocasiones puntuales en que hay más de dos o tres personas en una vista, está la mesa de reuniones.

Pues bien, decidí que la mesa de reuniones estaría delante y mi mesa de trabajo detrás. A partir de ese momento recibirá a los clientes en dicho mesa, en ese espacio diferente.

La verdad es que la experiencia ha resultado realmente satisfactoria, para mí ha sido como tener dos entornos diferentes, el del trabajo y la concentración, y el de la relación con el cliente. Te sientes de distinta manera, te comportas de distinta manera, piensas de distinta manera.

Pero lo más importante es que la relación con el cliente ha cambiado de manera realmente sorprendente. Se ha hecho más cercana y más abierta. Los confidentes, la mesa, el ordenador son elementos que dan frío y terminan configurándose como un muro de hielo entre cliente y abogado al que hay dar mucho calor para poder abrir un hueco o para que comience a derretirse.

Ahora voy a una experiencia mucho más enriquecedora. ¿Habéis visto el programa de TV charlando con chester? Pues eso. Después de este verano, he decido cambiar la mesa de reuniones por una zona de sillones y mesa bajita. La experiencia está resultando realmente enriquecedora. Comprendo mucho mejor al cliente y percibo que el cliente también entiende mucho mejor las opciones que le planteo, mis propuestas profesionales…

Y si además tomamos un cafelito

También mi forma de comunicar con el cliente ha cambiado deliberadamente -esto para otra entrada del blog-.

Yo he ganado como profesional y también como persona, y mi cliente, sin duda, también.

Todo suma hacia una relación más confiable y duradera con el cliente.

¿Te animas a un cambio de look en tu despacho? Parece tontería, pero te aseguro que no lo és. Pruébalo y verás.

Cristina M. Ruiz Pérez

Abogado · Consultora creativa

‘Legal project coaching’ (Descarga el documento) Legal Project Management. Estrategias y técnicas para competir en el nuevo mercado legal”

Conversar con el cliente · Gestión de la Comunicación · Legal project coaching

 

Estás en tu despacho, sentado, trabajando en tu mesa y esperando la hora de cita de un cliente nuevo.

Ya está aquí, entra por la puerta, dejas lo que estás haciendo y caminas hacia el cliente para recibirlo educadamente, le das la mano: -Buenas tardes (solemos recibir a los clientes por la tarde), siéntese por favor… Directamente te sumerges en las cuestiones técnicas sobre el asunto, incluso soltando algún ‘latinajo’ que venga al caso, y piensas: Qué orgulloso estoy, me estoy mostrado realmente profesional con el cliente.

¿Te has parado a pensar que tal vez el cliente pueda creer que tienes prisa en seguir con otros asuntos o lo que estuvieras haciendo? Esta situación me recuerda a cuando estamos haciendo cola, o esperando el número en el médico o para realizar cualquier gestión administrativa y el tiempo se nos hace eterno, nos parece que todos los que nos anteceden son unos pesados. Pero cuando llega nuestro turno, nos gusta que nos dediquen todo el tiempo del mundo, poder explicar nuestra situación y los detalles y antecedentes que nos parecen importantes, nos gusta que nos escuchen, que nos cuenten, y por supuesto, también que nos solucionen la cuestión, y deliberadamente nos olvidamos de los que vienen detrás esperando. Incluso de esa persona desconocida con la que hemos comentado sobre otra: ‘vaya pesado, cuántos papeles trae…’

¿Te has parado a pensar que el cliente se puede sentir abrumando ante un lenguaje con tecnicismos que no comprende, y que por otro lado tampoco necesita comprender? No por usar un lenguaje técnico somos más profesionales. El que se muestra como un auténtico profesional es que hace comprender al cliente de una manera clara y sencilla la visión sobre el asunto, porque de esta manera le estamos transmitiendo tranquilidad.

¿Te has parado a pensar en qué objetivos debes lograr con la conversación? Sí, lógicamente obtener información sobre el asunto jurídico a tratar, pero has pensado en generar confianza con el cliente y encontrar intereses comunes que nos sirvan para crear un vínculo a plazo inmediato, como es que el cliente nos considere realmente como la opción preferente (estamos muchos abogados a los que acudir, y el cliente tiene referencia de muchos, no sólo de nosotros. También del primo del vecino, del que le llevo el caso al compañero de trabajo…) y a largo plazo para fortalecer ese vínculo (queremos un cliente fiel, para esta ocasión y las que se le puedan presentar).

Pues bien, para que el cliente se sienta escuchado, le transmitamos seguridad, generemos confianza y establezcamos vínculos con él es absolutamente necesario conversar con el cliente.

Conversar con el cliente, para nosotros como profesionales de la abogacía, es una exploración con sentido sobre sus valores y opiniones. Esto nos va a permitir, para esta cita y posteriores que tengamos con el cliente: · controlar la comunicación con el cliente empleando el tiempo y nuestros recursos de una manera eficaz · dirigir la información para el cliente de manera clara y adecuada que le transmita tranquilidad · generar la ansiada confianza del cliente ·  elaborar determinados mensajes que aumenten nuestra influencia sobre el cliente · manejar conversaciones con el cliente que se presenten difíciles…

Y por encima de todo, una buena conversación nos brinda la oportunidad de cuestionarnos y perfeccionarnos como profesionales y como personas.

Cristina M. Ruiz Pérez

Abogado · Consultora creativa

‘Legal project coaching’ (Descarga el documento)egal Project Management. Técnicas para competir en el nuevo mercado legal”

Empatía, cada vez más importante en la relación abogado y cliente · Gestión del Talento · Legal project coaching

Cada vez es más importante la empatía. No basta con que seas un tipo genial sino que tu cliente te vea accesible y generes confianza en él. Sin empatía un abogado no puede demostrar lo que sabe.

Eduardo Berché

Empatía es ponerse en el lugar del otro, es ser capaz de percibir lo que nuestro cliente puede sentir. Es un sentimiento de participación afectiva sobre la realidad que afecta a otra persona, a nuestro cliente.

La empatía se integra en esa Inteligencia Emocional, que nos permite desarrollar nuestro talento y nuestras competencias sociales como profesionales de la abogacía.

  • Teniendo conciencia de los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Siendo capaces de comprender. De captar los sentimientos y perspectivas de los demás en general, y de nuestro cliente en particular, e interesarnos activamente en ello.
  • Anticipándonos, reconociendo y satisfaciendo las necesidades de las personas.
  • Potenciando y aprovechando las diferencias que nos ofrecen los distintos clientes para enriquecer nuestra labor jurídica y social.
  • Y tomando conciencia social, haciéndonos capaces de captar las diferentes corrientes emocionales y relaciones de poder de un grupo.

Cuando esta empatía trasciende y no sólo somos capaces de ponernos en el lugar del otro, sino que además somos capaces de experimentar cómo piensa o cómo va a reaccionar, entonces, estamos tomando conciencia social.

Cuando además, conseguimos relacionarnos con el otro -nuestro cliente- a nivel no sólo verbal, con carisma, con influencia, y preocupándonos por sus necesidades y actuando, entonces tendremos una aptitud social.

Conciencia social y aptitud social conforman nuestra Inteligencia Social.

Reconocer las emociones de los demás -empatía-, percibir lo que sienten, sus motivaciones, sus necesidades -conciencia social -, y actuar en consecuencia -aptitud social-, es generar el compromiso de las personas.

Desarrollar nuestro inteligencia emocional y social como abogados es conseguir la ansiada confianza del cliente.

Cristina M. Ruiz Pérez

Abogado · Consultora creativa

‘Legal project coaching’ (Descarga el documento)